sábado, 5 de octubre de 2013

ORACIÓN PARA LOS QUE SUFREN POR AMOR, RECUERDOS, TRAUMAS, MIEDOS Y DEPRESIONES

 

Gracias Padre
porque a la luz de tu Espíritu
comprendemos que El es la luz,
la verdad y el Buen Pastor,
que ha venido para que tengamos vida
y vida en abundancia.
 
Hoy, Padre,
quiero presentarte a este hijo,
tu lo conoces por su nombre.
 
Te lo presento Señor
para que pongas tus ojos
de Padre amoroso en su vida.

Tu conoces su corazón
y conoce las heridas de su historia.

Conoces también lo que hizo
o le hicieron lastimándolo.

Conoces sus limitaciones,
errores y su pecado.

Conoces los traumas
y complejos de su vida.

Hoy Padre, te pedimos,
que por el amor que le tienes
a tu Hijo Jesucristo,
derrames tu Santo Espíritu
sobre este hermano
para que el calor de tu amor sanador,
penetre en lo más íntimo de su corazón.

 Tu que sanas los corazones destrozados
y vendas las heridas
sana a este hermano, Padre.

Entra en ese corazón Señor,
como entraste en aquella casa
donde estaban tus discípulos llenos de miedo.

Tu te apareciste en medio de ellos
y les dijiste: “paz a vosotros”.

Entra en este corazón y dale tu paz.
Llénalo de amor.
Sabemos que el amor echa fuera el temor.
Pasa por su vida y sana su corazón.

 Sabemos, Señor,
que tu lo haces siempre que te lo pedimos,
y te lo estamos pidiendo con María,
nuestra Madre,
la que estaba en las bodas de Caná
cuando no había vino
y tu respondiste a su deseo
transformando el agua en vino.

 Cambia su corazón
y dale Señor un corazón nuevo.

 Haz brotar, Señor en este hermano
los frutos de tu presencia.

 Dale el fruto de tu Espíritu que es el amor,
la paz y la alegría.

 Haz que venga sobre él
el Espíritu de las bienaventuranzas
para que el pueda saborear
y buscar a Dios cada día
viviendo sin complejos ni traumas
junto a su familia.

Te doy gracias Padre,
por lo que estás haciendo hoy en su vida.

 Te damos gracias de todo corazón
porque Tu nos sanas,
porque Tu nos liberas,
porque tu rompes las cadenas
y nos das la libertad.

 Gracias, Señor,
porque somos templos de tu Espíritu
y ese templo no se puede destruir
 porque es la casa de Dios.

 Te damos gracias,
Señor, por la fe.

 Gracias por el amor
que has puesto en nuestros corazones.

Que grande eres Señor.
 Bendito y alabados seas, Señor.

Así sea.

Rezar tres Padre Nuestros y Gloria.


 

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