¡Oh, Santo Padre Benito,
que ayudas a cuantos acudimos a ti!
Acógeme bajo tu protección;
defiéndeme de todo mal que aceche mi vida;
obtenme la gracia del arrepentimiento
y una verdadera conversión
para reparar las culpas cometidas,
y para alabar y glorificar a Dios
todos los días de mi vida.
