Jesús, como tuviste compasión de la viuda de Nain, cuyo único hijo murió y al ver su necesidad y lágrimas resucitaste su hijo ordenándole que se levantara, así compadécete de los hombres y mujeres, abandonadas, solas, sin esperanza, mira sus lágrimas y dolor y ordena a los hogares rotos que se levanten, ordena a esos esposos(as) donde quiera que estén, que regresen a sus hogares de donde nunca debieron salir.