Jesús, como tuviste compasión
de la viuda de Nain,
cuyo único hijo murió
y al ver su necesidad y lágrimas
resucitaste su hijo ordenándole que se levantara,
así compadécete de los hombres y mujeres,
abandonadas, solas, sin esperanza,
mira sus lágrimas y dolor
y ordena a los hogares rotos que se levanten,
ordena a esos esposos(as)
donde quiera que estén,
que regresen a sus hogares
de donde nunca debieron salir.

