¡Oh poderoso San deshacedor!
justiciero de la maldad y la codicia,
hoy vengo humillado a tus pies
para pedirte permiso
para que según viro esta vela,
se le deshaga a mis enemigos,
hombre o mujer,
todo lo malo que estén haciendo contra mí
y a todo lo que pertenezca a mí.
justiciero de la maldad y la codicia,
hoy vengo humillado a tus pies
para pedirte permiso
para que según viro esta vela,
se le deshaga a mis enemigos,
hombre o mujer,
todo lo malo que estén haciendo contra mí
y a todo lo que pertenezca a mí.
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